I
4
Romper también las palabras,
como si fueran coartadas ante el abismo
o cristales burlados
por una conspiración de la luz y la sombra.
Y hablar entonces con fragmentos,
hablar con pedazos de palabras,
ya que de poco o nada ha servido
hablar con las palabras enteras.
Reconquistar el olvidado balbuceo
que hacía juego en el origen con las cosas
y dejar que los pedazos se peguen después solos,
como se sueldan los huesos y las ruinas.
A veces lo roto precede a lo entero,
los trozos de algo son anteriores a algo.
El aprendizaje de la unidad
es aún más humilde e incierto
que lo que sospechamos.
La verdad es tan poco segura
como su negación.
5
Una rara pasión nos reconforta:
creer que decimos algo,
aunque no sepamos bien qué,
ni tampoco para quién.
Creer que decimos algo,
contra toda evidencia,
es buscar la contraseña
para no decir nada
y entrar no sabemos adónde.
Y creer en no decir nada
es otra extraña pasión,
quizá tan reconfortante
como creer que decimos algo.
17
Voy perdiendo las zonas intermedias.
Percibo sólo lo muy cercano
o lo muy lejano.
Este cambio radical de los sentidos
o quizá este surgimiento de un sentido distinto
confirma mi sospecha
de que sólo en los extremos
habita lo real.
El infinito no es igualmente infinito en todas partes.
En sus puntos más intensos
las mayores distancias se reabsorben.
La lección mayor del infinito
es dejar de ser a veces infinito.
18
Digo palabras frente al espejo.
Unas veces se fugan por el aire.
Otras veces duplican el espejo
y encuentro dos espejos mirándose.
Pero algunas veces
las palabras entran en el espejo.
Las palabras no han aprendido a reflejarse
porque reflejarse es mantenerse afuera.
El reflejo es el comienzo de la pérdida.
31
Para leer lo que quiero leer
tendría que escribirlo.
Pero no sé escribirlo.
Nadie sabe escribirlo.
¿Se tratará de una escritura perdida
o acaso de una escritura del futuro?
Tal vez quiera leer
lo que no se puede escribir.
O simplemente lo que no se puede leer,
aunque se escriba.
32
El poema continuo,
la escritura continua,
el texto que nunca se termina
y nunca se interrumpe,
el texto equivalente a ser.
La vida se convierte
en una forma de escritura
y cada cosa es una letra,
un signo de puntuación,
la inflexión de una frase.
Inaugural metabolismo
de una filología
que ha descubierto un nuevo verbo:
el verbo siempre.
La poesía se escribe siempre,
vivir se vive siempre,
algo despierta siempre:
poema-siempre.
El ser es escritura.
Y una palabra es suficiente
para toda la acción:
siempre.
El otro verbo,
nunca,
es tan sólo su sombra.
II
1
No tenemos un lenguaje para los finales,
para la caída del amor,
para los concentrados laberintos de la agonía,
para el amordazado escándalo
de los hundimientos irrevocables.
¿Cómo decirle a quien nos abandona
o a quien abandonamos
que agregar otra ausencia a la ausencia
es ahogar todos lo nombres
y levantar un muro
alrededor de cada imagen?
¿Cómo hacer señas a quien muere,
cuando todos los gestos se han secado,
las distancias se confunden en un caos imprevisto,
las proximidades se derrumban como pájaros enfermos
y el tallo del dolor
se quiebra como la lanzadera
de un telar descompuesto?
¿O cómo hablarse cada uno a sí mismo
cuando nada, cuando nadie ya habla,
cuando las estrellas y los rostros son secreciones neutras
de un mundo que ha perdido
su memoria de ser mundo?
Quizá un lenguaje para los finales
exija la total abolición de los otros lenguajes,
la imperturbable síntesis
de las tierras arrasadas.
O tal vez crear un habla de intersticios,
que reúna los mínimos espacios
entreverados entre el silencio y la palabra
y las ignotas partículas sin codicia
que sólo allí promulgan
la equivalencia última
del abandono y el encuentro.
(para Jean Paul Neveu)
18
Una invasión de palabras
trata de acorralar al silencio,
pero, como siempre, fracasa.
Intenta luego arrinconar a las cosas
que habitan el silencio,
pero tampoco lo consigue.
Y va por fin a cercar a las palabras
que conviven con el silencio,
pero entonces se produce lo imprevisto:
el silencio se convierte en palabra
para proteger mejor a las palabras
que conviven con él.
Y mientras la invasión de las otras palabras
se desvanece como un soplo furtivo,
se completa lo insólito:
las palabras que quedan
se asemejan ahora mucho más al silencio
que a las otras palabras.
(para René Char)
28
La sensación de que debiera estar en otra parte
no me abandona nunca,
ni siquiera cuando no estoy en ninguna parte.
Y sé que esa sensación tampoco me abandonaría
aunque estuviera en esa otra parte,
que nadie sabe dónde está,
como nadie sabe dónde está
ninguna parte.
Quizá mi sensación proceda justamente
de querer estar en una parte,
nada más que en una sola,
pero sabiendo dónde está.
O tal vez mi sensación proceda
de querer estar aquí.
III
7
Amar es la mayor aceptación,
pero también el mayor asombro.
Quizá no sepamos de qué ante qué,
pero percibimos por fin algo más que lo diferente,
tal vez más diferente todavía.
Y así se pone en crisis
la ambulatoria duplicidad de cuanto existe.
El esfuerzo de ser uno
encuentra su descanso
en el esfuerzo de ser dos.
Y sólo entonces
dos es más que uno.
O quizá
más que ninguno.
9
La sombra deslumbra más que la luz.
La noche, más que el día.
También el silencio
deslumbra más que la palabra.
¿Acaso la muerte
deslumbrará más que la vida?
La dialéctica del asombro
realimenta al universo
y hace que el raro mecanismo
siga aún funcionando.
IV
6
Quienes se olvidan de llorar
deberán algún día,
a pesar de su apremio,
regresar a la fuente.
Sentirán algún día
que la falta de lágrimas
termina por borrar cualquier rostro,
aunque sea el de dios.
19
Me inquieta al dormirme
la posibilidad de no encontrarme al despertar.
Pero me inquieta más todavía
la posibilidad de no encontrarte.
Me inquieta al dormirme
la posibilidad de que nos sustituyan
mientras duermo.
Pero me inquieta más aún la posibilidad
de no reconocernos cuando despierte.
Me inquieta al dormirme
la posibilidad de que al despertar
nada corresponda con nada,
ni siquiera tú conmigo.
Pero me inquieta más todavía
la posibilidad de que a ambos nos borren el pasado
y tú y yo no hayamos existido nunca.
(para Laura, otra vez)
28
No existen paraísos perdidos.
El paraíso es algo que se pierde todos los días,
como se pierden todos los días la vida,
la eternidad y el amor.
Así también se nos pierde la edad,
que parecía crecer
y sin embargo disminuye cada día,
porque la cuenta es al revés.
O así se pierde el color de cuanto existe,
descendiendo como un animal amaestrado
escalón por escalón,
hasta que nos quedamos sin color.
Y ya que sabemos además
que tampoco existen paraísos futuros,
no hay más remedio, entonces,
que ser el paraíso.
44
Rara vez vuelvo a leerme.
Si lo hago,
me parece que quien escribió aquello
fue alguien que se quedó en el camino,
tal vez para esperar mi retorno
o para poder observarnos desde lejos
o tomar él después por caminos secundarios
para encontrarnos otra vez más adelante.
Releerse es sospechar de algún modo
que la vida que pasó
nos aguarda en otra parte,
como si un hijo pródigo al revés
esperara en su puerta
el improbable regreso de su padre.
Detrás de cada palabra escrita antes
asoman como un pueblo furtivo
todas las palabras que no supimos escribir.
Por eso releerse es hallar,
más que las visiones que nos reclaman en vano,
pero quedaron como algas curiosamente insistentes
adheridas a aquello
que sin entenderlo del todo recogimos.
Si el tiempo no estuviese agotado,
quizá valdría la pena releerse
nada más que por esas adherencias.
Fuentes consultadas:
»Roberto Juarroz. Poesía Vertical II - Emecé
»Poesía Vertical. Antología Esencial. Roberto Juarroz. Selección de Sandra Santana Mora y Beatriz San Vicente. Supervisada por Laura Cerrato.
»Blog: Vomité un Conejito, de Silvia C. Navarro.
https://vomiteunconejito.wordpress.com/2020/08/20/undecima-poesia-vertical-de-roberto-juarroz/
»Lee Poesía
https://leepoesia.pe/roberto-juarroz-poemas/
»Roberto Juarroz. Poesía Vertical II - Emecé
»Poesía Vertical. Antología Esencial. Roberto Juarroz. Selección de Sandra Santana Mora y Beatriz San Vicente. Supervisada por Laura Cerrato.
»Blog: Vomité un Conejito, de Silvia C. Navarro.
https://vomiteunconejito.wordpress.com/2020/08/20/undecima-poesia-vertical-de-roberto-juarroz/
»Lee Poesía
https://leepoesia.pe/roberto-juarroz-poemas/






